Los 90 de la abuela.
- Luciana Christiansen
- 27 dic 2025
- 3 Min. de lectura

El 10 de diciembre festejamos los 90 años de mi abuela. Sí, noventa. Lo escribo para entenderlo yo también.
Hubo pastel, pasta hecha a mano, jamón vegano, fotos, abrazos largos y esa escena que se repite en todas las familias: alguien tratando de sacar una foto grupal donde nadie parpadee, nadie se tape y todos sonrían al mismo tiempo (spoiler: no pasó).

Mi abuela estuvo en el centro de todo, tranquila, observando el movimiento como si ya supiera cómo termina esta película. En un momento alguien dijo “¿te acordás cuando…?” y listo, se armó la máquina del tiempo: anécdotas de infancia, historias que escuchamos mil veces pero queremos volver a oír, y risas que llegan sin pedir permiso.

Mientras subo estas fotos al blog, la idea es que quienes no pudieron venir también puedan espiar el festejo, ver las caras, los dos pasteles que tuvo, uno hecho por Aldo y uno por mí , los abrazos y a esta mujer increíble que cumplió 90 años sin perder el carácter … ni el sentido del humor.

Si eres cliente de MUF, Tal vez te preguntes por qué esto aparece en un espacio donde normalmente hablamos de nuestros proyectos y nuestro trabajo. La respuesta es simple: porque todo lo que hacemos nace de acá. De los vínculos, de la memoria, de las historias que me formaron y de la gente que nos enseñó a mirar con atención.

Compartir este festejo no es cambiar de tema, es mostrar el origen. Detrás de cada idea, cada imagen y cada proceso creativo hay una red de afectos que sostiene todo lo demás. Esta es una pequeña ventana a ese lugar.


Querida Myrta,
Hoy celebramos algo que no pasa todos los días… ni todos los años… ni siquiera todas las décadas: tus flamantes 90 años. Nueve décadas completas llenas de historias, aventuras y esa chispa tuya que podría encender un dragón (o, por lo menos, hacerlo sonreír). Hoy llegamos a un día que no se cumple: se conquista.
Noventa años de enseñarnos –a veces sin decirlo– que la vida es un ejercicio de curiosidad y de ternura.
Porque si algo sabemos, quienes tenemos la suerte de conocerte, es que tu no cumples años: los domas. Cada década parece que te mira con respeto, como esas criaturas míticas que tanto te gustan, y te dice: “Está bien, Myrta, pasa primero”.
A lo largo de estos 90 años fuiste muchas cosas: valiente, curiosa, sabia, divertida, lectora incansable, creadora de mundos propios y ajenos… y un poco maga también. No cualquiera puede sostener una familia, un hogar y una vida tan larga con ese equilibrio perfecto entre ternura y carácter. Eso requiere la paciencia de una dragona anciana y la picardía de una dragoncita recién nacida.
Gracias por tus historias, por tus abrazos que acomodan el alma, por tu humor a tiempo justo, por seguir encontrando maravillas incluso en los días grises. Gracias por mantener encendida una luz que no se apaga ni con viento, ni con tormenta, ni con los caprichos del tiempo y por seguir enseñándonos, incluso ahora, que la vida es larga pero también frágil, y que por eso hay que vivirla con amor.
Hoy brindamos por ti y por tu fuego—ese que no quema, pero calienta. por tu vida luminosa y por todo lo que todavía está por venir.
Que este cumpleaños traiga alegría, compañía y esa certeza suave de que eres profundamente amada y que los dragones (los reales, los imaginarios y los que guardan la cocina) te sigan acompañando muchos años más.
La edad no es un límite sino un territorio que hay que saber habitar
Feliz cumpleaños número 90.
Con todo mi amor.












El 10 de diciembre también se celebra en Sta casa el cumpleaños de la bebé Tofu, el día que llegó a nosotros en una caja de jugo de uva. Aquí una foto de cuando era bebé y dos de este año celebrando con su churu con carita feliz.




Agradecimeinto especial a Mi tía Celina por compartirme tan maravillosas fotos en blanco y negro que no sabía que existían. Y que revivieron tantos recuerdos en Myrta.





Comentarios